Los olvidados que salen de la pantalla de cine

Imagen: Pixabay

En México y en todo el mundo existen personas invisibles, gente que nunca vemos o más bien que preferimos voltear la mirada para no verles. Tienen muchos nombres y sus rostros son de lo más variado, sin embargo la precarización, la pobreza y la falta de oportunidades son solo algunas características que les unen. Ahora que podemos, quiero invitarles a reflexionar sobre estas personas invisibles en un contexto de contingencia.

Sí, ya se que mucho se ha dicho sobre marchantes y emprendedores de negocios pequeños que necesitan salir porque viven al día, también se que muchos y muchas se unen para apoyarles consumiendo sus productos y de sobra se que la opinión al respecto, como ya no es novedad, está polarizada.

Muchas veces hablamos desde el privilegio y es difícil ver el mundo fuera de nuestra realidad. Me encuentro en Facebook alguna imagen o nota perdida de un viejito sentado en la banqueta. La reacción casi siempre es la misma, llenamos de mentristece la foto, algunas y algunos comentan algo como «que tristeza que la gente viva así» o «que Dios lo bendiga» y seguimos scroleando para encontrar algún meme chistoso o un video ingenioso sacado de Tictoc.

Al respecto de las personas «invisibles»,  una amiga que vive en la colonia Guerrero casi al inicio de la cuarentena publicó lo siguiente en su cuenta de Facebook :

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La prostitución por sí misma ya es un tema bastante amplio, así como las y los migrantes, las personas en situación de calle, las que son adictas, las que están privadas de su libertad y un enrome etcétera.

A veces es fácil simplificar las cosas; las y los reclusos no merecen nada por atentar ilegalmente contra otra persona (y gracias a la ley de amnistía las opiniones se vuelven más agresivas y en contra), que las y los migrantes se regresen a su país, sinceramente a muy pocos les preocupan estas personas en situaciones normales, peor aún en una emergencia.  

¿Qué tal si dejamos el maniqueísmo de lado y aplicamos la empatía? Podríamos comenzar por preguntaros ¿Cómo llegaron esas personas a tal situación? ¿Qué las llevó a ello? ¿Cómo se sienten al respecto? ¿Tienen familia? ¿Qué les pasaría si de enfermaran de COVID-19? ¿Merecen algún tipo de perdón? ¿Por qué? ¿Me gustaría esta en esa situación? ¿Que haría si estuviera en esa situación? ¿Me gustaría que alguien me apoyara?

La reflexión conlleva un proceso largo y a veces hasta doloroso, por lo que también se abre el espacio a preguntarse ¿Vale la pena? Pero antes de responder lo anterior pensemos en toda la miseria del mundo, en la violencia de la que tanto nos quejamos, pensemos en las y los niños, en su futuro y sobre todo pensemos si queremos continuar esa cadena que parece no tener fin o si queremos marcar alguna diferencia, por más mínima que sea.

«No podemos hacer nada» es una frase que se ha vuelto muy frecuente, al menos en mis clases online. Aquella frase tan desesperanzadora y a veces hasta conformista ha logrado instalarse en los perturbados estados anímicos de las y los estudiantes, así nos confinamos al «ni modo».

¿Será cierto que nada se puede hacer? Se me viene a la cabeza la colectiva Crianza feminista, en la cual juntan alimentos para entregarlos a mujeres (y obviamente a sus familias) que necesitan apoyo para alimentarse. Quizá esto solucione el problema de momento o solo una fracción del mismo, pero de eso al «no se puede hacer nada» se ve un parteaguas.

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Para escribir esta nota me senté en mi cómoda silla, prendí mi laptop y me puse a trabajar en mi cómodo escritorio. Yo no estoy en la calle ni tengo porque estarlo, hay comida suficiente, hay luz, hay Internet y mil facilidades o comodidades más. Algunos y algunas podrán decir «que bueno que lo tengas, es el fruto del esfuerzo de tus papás, es lo que la gente trabajadora merece» yo no lo sé, pero al menos si en mi privilegio puedo darme unos segundos y pensar en quienes no tienen nada, pues lo haré, aunque eso no cambie el mundo, lo haré para preguntarme ¿Qué voy a hacer? ¿Qué vas a hacer tu? ¿Qué vamos a hacer?

Publicado por Brenda Raven

Estudiante de comunicación. Teatrera. Busco la belleza (combativa) del mundo y tengo alma de poetiza frustrada ¿Alguien dijo feminismo?

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