La toma de posesión de Joe Biden como 46º presidente de Estados Unidos ya está cerca y se prevé como uno de los hechos más atípicos en la era de la nación vecina. Hechos como el gran asalto al Capitolio y las cifras récord de contagios y muertes por Covid-19 detonarán estrictos procolos de seguridad.
Desde hace tiempo, la transferencia de poder ha sido considerada tradicionalmente en Estados Unidos como una fiesta democrática con una asistencia multitudinaria, pero esta vez las cosas serán diferentes: en primer lugar por la crisis económica, en segundo lugar por la potencial amenaza de que se produzcan protestas o actos de violencia y en tercer lugar por los severos riesgos que conlleva la pandemia.
La toma de protesta se llevará acabo el miércoles 20 de enero, los discursos de apertura generalmente están programados para alrededor de las 11:30 hora local. La presidencia de Joe Biden no será el único hecho político de importancia durante ese día, también Kamala Harris se convertirá en vicepresidenta.

Por lo general, este evento requiere grandes despliegues de seguridad, pero en esta ocasión la exigencia aumenta por lo que el Pentágono anunció un incremento de hasta de 25.000 en el número de efectivos de la Guardia Nacional. Así mismo, el sitio web Político anuncio que un ensayo de la ceremonia que estaba previsto para el domingo 17 de enero fue pospuesto y reprogramado para el lunes 18, mismo día que se vio alterado por un incendio cerca de las inmediaciones, aparentemente catalogado como una amenaza externa.
Con el propósito de evitar la propagación de Coronavirus, se contrató a un reconocido equipo de profesionales para producir el evento y establecer un programa innovador que dará a los estadounidenses la posibilidad de participar con toda seguridad en la investidura con todos los protocolos de higiene y seguridad.
Para continuar con los cuidados, es importante destacar que el número de asistentes será limitado, pero la ausencia más notoria será la de Donald Trump. Aunque es una costumbre que el presidente saliente presencie la juramentación de su sucesor, el mandatario anunció mediante sus redes sociales que no asistirá a la posesión.
Así es como Estados Unidos, una de las naciones con mayor potencial comenzará una nueva era en su desarrollo. El campo político no será el único involucrado, los ciudadanos en general serán beneficiarios o victimas del nuevo gobierno e incluso otras naciones se verán implicadas, entre ellas nuestro México.
